“Entre un buey y una mula…”

…Así reza la letra de uno de los villancicos más populares. Pero los llamativos titulares con los que algunos medios de comunicación han recogido la reciente presentación del libro del Papa sobre la infancia de Jesús (sirva como ejemplo “La mula y el buey, en el paro”), ha llevado a algunas personas a preguntarse por la conveniencia o no de poner estas figuras en el belén de sus casas. Esta singular pseudopolémica ha sido plasmada con humor en un post titulado “No nos moverán!” en el blog de pastoral visual pARTido:

mula_y_buey

Una noticia que se convierte en oportunidad para nuestras clases

También los alumnos han preguntado al respecto estos días en clase, lo que constituye una oportunidad interesante para aclarar la cuestión y para explicar algunas cuestiones relacionadas con los escasos datos que tenemos en los evangelios canónicos de la infancia de Jesús y cómo los evangelios apócrifos trataron de rellenar ese vacío. Especialmente oportuna resulta esta situación si invitamos a los alumnos a averiguar si el dato de la presencia del buey y la mula en el lugar del nacimiento de Jesús queda atestiguada en los capítulos que Mateo y Lucas dedican a la infancia de Jesús. Los alumnos comprobarán que no aparece, porque es un dato que viene recogido en los apócrifos, en concreto en el llamado Evangelio del PseudoMateo. Aquí podemos enlazar perfectamente con la noticia que los alumnos han escuchado estos días y nos servirá para descubrir el verdadero sentido de las palabras del Papa y el profundo significado que tiene la presencia de estos animales en la escena del nacimiento de Jesús.

Los apócrifos de la infancia

Por lo tanto, un aspecto importante que podemos trabajar es la naturaleza de los evangelios apócrifos de la infancia. Siguiendo la entrevista de la profesora Sirga de la Pisa en Religión Digital:

“Los Evangelios son breves al narrar la realidad histórica del nacimiento de Jesús, por lo que la tradición añade información que complementa desde un punto de vista humano el momento del nacimiento del Niño en Belén. […] El buey y la mula están mencionados en el Evangelio Apócrifo del Pseudomateo, texto no considerado canónico por la Iglesia, escrito en el siglo VII por un autor desconocido. Los textos apócrifos no pretenden ser históricos sino que atienden la curiosidad popular que quería conocer la vida cotidiana de la Sagrada Familia en todos sus detalles. Son por lo tanto una fuente fundamental para el arte cristiano y de hecho determinan la imagen que todos tenemos en nuestra mente del Nacimiento de Jesús de Nazaret”.

Lo que ha escrito el Papa

El Papa en su libro simplemente hace referencia a este dato constatable de que en los canónicos no se hace referencia a ningún animal presente en el pesebre. Así lo comenta Ms. Francisco Gil Hellín en un carta pastoral muy interesante para clarificar esta pseudopolémica:

Benedicto XVI hace esta afirmación: «María puso a su niño recién nacido en un pesebre (Cf. Lc 2, 7). De aquí se ha deducido con razón que Jesús nació en un establo, en un ambiente poco acogedor -estaríamos tentados de decir: indigno-, pero que ofrecía, en todo caso, la discreción necesaria para el santo evento. En la región en torno a Belén se usan desde siempre grutas como establo.

El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”. (pp. 74-76 del libro La infancia de Jesús).

De estas palabras algunos han deducido que el Papa quería expresar su deseo de que los católicos eliminen las figuras del buey y la mula de sus belenes. Nada más lejos de la realidad. Como aclara el arzobispo de Burgos:

¿Benedicto XVI ha desautorizado esta práctica tan popular y entrañable, y, más en concreto, la presencia del buey y la mula? Todo lo contrario. “Ninguna representación del nacimiento –dice expresamente- renunciará al buey y al asno” (pp. 76-77).

Lo que de verdad importa: qué nos enseña la presencia del buey y la mula

Y lo más interesante que nos puede ayudar a descubrir esta pseudopolémicaes el significado profundo de la presencia de estos animales en la escena, que es el verdadero interés del Papa. Benedicto XVI, reflexionando sobre varios textos del Antiguo Testamento (Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25, 18-20), explica que el buey y el asno junto al pesebre son “como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza del nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación de nacimiento renunciará al buey y al asno”.

El siguiente vídeo, en el que un sacerdote de la diócesis de Madrid explica de manera muy didáctica estas cuestiones que acabamos de describir, nos puede ayudar a sintetizar perfectamente todo lo comentado:

Fuente: César Badajoz en www.sehacesaber.org

Anuncios
Categorías: Noticias | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: